Siempre he sido un soñador. De pequeño soñaba que  era una gran figura del fútbol, y que conseguía traspasar la línea de gol con la pelota; que era el funambulista del circo, que cruzaba las alturas sobre la línea del cable de alambre; que era el mejor sobre las rectas casillas de un tablero de damas.

De jovencito, cuando ya se habían disipado los sueños de campeón deportivo, seguía soñando casi despierto. Miraba al cielo, me encantaba mirarlo y ver como lo surcaban los aviones dejando la línea de la estela. Recorría mi camino siempre por el lado más corto, por la línea recta.

Con el paso de los años,  los sueños siguieron. Traté de  recuperar la línea buena que se había curvado, el camino correcto que marca la recta a seguir. Fue uno de los objetivos más importantes  que he conseguido en  mi vida.

Lo siguiente, no es ningún sueño, es una reflexión de lo presente que están las líneas en nuestras vidas. Es lo que pensaba estando conectado a una maquina en la U.C.I. de un hospital, mientras miraba la línea de picos  que marcaba el ritmo de mi corazón en un monitor y rezaba por que no se convirtiese en una recta.

2 comentarios:

LEOmuñoz dijo...

Hola Juan Carlos, tengo que decirte que esta es la serie que mas me ha gustado de todas las que me has envidado hasta ahora. Las imágnes son realmente buenas, el tratamiento me gusta mucho y en cuanto a compensación de luces están magníficas. Un abrazo maestro.
Ah! por cierto, el calendario de Adrián genial, hay que ver que bien bien viene nuestro pequeño equipo de iluminación de estudio eh!

Paz dijo...

La línea de la vida alguna vez consigue hacerse visible y las líneas que nos rodean hay gente que las vuelve visibles y hace arte con ellas....
Me han encantado las tuyas.

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