El viejo roble pensó:


“Ya llegó la hora. Hace tiempo que soy centenario. Apenas me quedan unas cuantas hojas verdes y estoy casi seco. Mi destino, es arder en algún hogar alimentando las ascuas rojas, llegando a ser cenizas platas, que se esparcirán en algún lugar anónimo y sin nombre.


Fueron muchos años de huir del hacha del leñador, para que el carpintero hábil, me convirtiese en lanza de carro, en guía de yunta o en melena de campana. Hoy, el destino es más negro, nunca mejor dicho, quemarme en alguna mísera caseta de campo.


Miro, observo, y pienso en mis retoños nacidos a mí alrededor. Deseo que tengan más suerte, que tengan un destino que yo siempre soñé. Que puedan convertirse en noble barrica y puedan seguir viviendo dentro de una bodega, ayudando a envejecer caldos, a darles el sabor, que sólo nosotros los robles, podemos dar. Ojala que su destino esté en una bodega como esta".



4 comentarios:

Paz dijo...

Has sacado lo mejor del roble en tu texto y con tus fotos,ese caldo que despues nos da el color que también nos muestras y el aroma de tu ingenio y de tu "ojo"

¿Otro brindis?

JuanCarlosMarinI. dijo...

Gracias Paz... me animas

Roberto dijo...

Hola Juan Carlos, como siempre muy bonitas e ilustrativas frases para tus enormes series de fotos. Por cierto, ¿que bodega es?. Un saludo. Roberto.

Montse dijo...

Ya te dije Carlos que estás hecho un literato, como se le ocurra volver a Leo Simoes por aquí, se va a tragar lo de la foto muerta y el pie de página de golpe en cuanto vea tu trabajo.Ja,ja,ja
En serio, te ha quedado genial, me gustan mucho tus frases.

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