Siempre pasado el verano me gusta pasear, bien al comienzo del dia o cerca de caer la noche, la ruta siempre es muy parecida por los alrededores de la ciudad, por la zona alta, entre los viñedos, a esas horas los rayos del sol a punto de salir o a punto de ponerse es un autentico espectaculo. La luz inclinada del amanecer junto con la escarcha aumenta el colorido y hacen que los reflejos sobre las hojas verdes agranden todavia más el espectaculo.

A medida que avanza el año entrados ya en otoño, y una vez finalizada la vendimia, una fiesta para esta zona, el paisaje cambia. Es fantastico el cambio de color de verde pasa al amarillo y termina en rojo, cada dia es distinto es como pasear por otro lugar, uno nuevo cada vez, descubriendo un mar cromatico en cada paseo.

Con los primeros frios y heladas, la viña pierde el abrigo de las hojas dejando paso ya un paisaje muy diferente, gelido, desolado, triste....

En poco tiempo, llegará de nuevo la primavera y el campo se prepara para el nuevo ciclo. Volver a crecer, a dar de nuevo el trabajado fruto para volver a vivir.

Nuestra
viña, es una estación. No es una primavera que empieza o un otoño que termina, empieza y acaba solo una vez.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Hola Juan Carlos, bonita serie esta de las viñas, además de tus textos que ayudan a ver de otra forma las fotografías. Un saludo.

Paz dijo...

Aun despues de haber dado su fruto, la vid guarda un regalo y es el cambio de color y tonalidad...Eso es lo que has captado en las fotografias...

A cerca de mi

Mi foto
Juan Carlos Marin Ibañez
Ver todo mi perfil

Idolo en Metal

Luces de Galicia

Concursos y Exposiciones

Tus manos tienen vida

Nuestro Parque Nevado

Rojo